PARIS.- Como si hubiese un acuerdo no escrito, Estados Unidos y Europa comenzó a cercar al mismo tiempo a los indignados que protestan en plazas y paseos contra el sistema financiero y la situación económica mundial. El hostigamiento internacional a este movimiento globalizado se hizo evidente desde la semana pasada, y se profundizó en las últimas horas.
La Policía francesa intentó desmantelar en la madrugada de ayer, un campamento de indignados en el barrio financiero parisino de La Défense, donde varias docenas de activistas ocuparon el lugar durante los últimos diez días.
La acción generó tensión e incidentes entre los gendarmes y los manifestantes, aunque no se reportaron arrestos ni heridos, pese a que las fuerzas de seguridad se llevaron carpas y enseres.
La intervención francesa se produjo pocas horas después de que en Nueva York, la Policía desalojase el acampe del movimiento Occupy Wall Street. Ayer, una veintena de militantes volvió a la plaza Zuccotti gracias a una orden judicial que los habilitó, aunque bajo una fuerte custodia y con la prohibición de llevar carpas o comida para evitar que se reinstalen en el lugar. También hubo expulsiones por la fuerza policial en Oakland y en Colorado (EEUU) y en la ciudad suiza de Zurich.
En paralelo, las autoridades municipales de Londres entregaron a los indignados locales una orden de abandonar, hasta la tarde de hoy, el campamento instalado desde hace más de un mes frente a la Catedral de San Pablo, en pleno distrito financiero de Gran Bretaña. (Especial-Télam-DPA-AFP)